
El color, las líneas y las formas se convierten en caminos hacia lo desconocido en «Los túneles infinitos», la propuesta artística de la venezolana Jeannette Ezquerro, conocida en el ámbito creativo como JEEZ, que participa en el Premio Arte que Inspira OCBAL. La obra es el resultado de una investigación visual que lleva más de dos décadas en evolución y que plantea una experiencia abierta a la interpretación de cada espectador.
Lejos de representar túneles físicos, la artista utiliza esta forma como punto de partida para explorar los espacios interiores, las emociones y las posibilidades que aparecen cuando nos atrevemos a avanzar sin conocer el destino. Su propuesta invita a mirar más allá de lo evidente y a descubrir nuevas perspectivas a través de la experiencia artística.
Una forma espontánea que se convirtió en lenguaje artístico
El origen de «Los túneles infinitos» se remonta a hace más de veinte años, cuando comenzaron a surgir trazos espontáneos que, según relata la propia artista, parecían proceder de su subconsciente. No nacieron de un proyecto previamente definido ni de una intención intelectual concreta, sino de la necesidad de encontrar un lenguaje visual capaz de expresar una forma interior.
Desde entonces, los túneles se han convertido en un elemento recurrente de su producción. La artista regresa a ellos desde diferentes perspectivas, inspiraciones y momentos vitales, explorando sus posibilidades mediante el dibujo, la pintura, los formatos digitales y las técnicas mixtas.
Esta continuidad no significa que se trate de una serie cerrada. Por el contrario, Ezquerro concibe su investigación como un proceso creativo en permanente transformación, en el que cada nueva exploración abre preguntas y caminos diferentes.
El túnel como metáfora de lo desconocido
Uno de los aspectos centrales de la obra es su interpretación del túnel como un espacio de tránsito entre lo visible y lo invisible, entre aquello que conocemos y lo que todavía no podemos definir.
La profundidad, el movimiento y la incertidumbre forman parte de esta búsqueda. El recorrido visual parece conducir la mirada hacia algún lugar, pero su destino permanece abierto. Esa ausencia de una respuesta definitiva permite que cada persona establezca su propia relación con la obra.
El infinito, en este contexto, no se limita a una idea de extensión ilimitada. También representa la posibilidad de descubrir otras profundidades, cambiar de perspectiva y atravesar los límites personales.
La artista no pretende imponer una lectura única. Su intención es compartir un proceso profundamente personal y, al mismo tiempo, ofrecer un espacio en el que cada espectador pueda encontrar sus propias interpretaciones.
El color como experiencia sensorial
En «Los túneles infinitos», el color desempeña un papel fundamental en la construcción de la experiencia visual. Junto con las líneas y las formas, contribuye a generar sensaciones de profundidad, expansión y movimiento, invitando al público a establecer una conexión intuitiva con la imagen.
Para Ezquerro, existe un momento en el que la relación con una obra deja de depender del análisis y comienza a convertirse en una experiencia directa. Esta búsqueda también está vinculada con el valor que atribuye al proceso creativo, a la atención al presente y a la posibilidad de experimentar el aquí y el ahora a través de cada línea.
Su universo visual incluye distintas aproximaciones al motivo de los túneles, desde composiciones pictóricas hasta exploraciones digitales y trabajos en los que estas formas dialogan con rostros y otros elementos gráficos.
Entre las obras presentadas en su trayectoria figuran «El diablo suelto» (2020), «Homenaje a Cruz-Diez» (2022), «Peregrinación al optimismo» (2022), «Tiny dancer» (2023) y «Voyage 1» (2024), que reflejan la diversidad de técnicas y enfoques presentes en su exploración artística.
Una investigación que también imagina nuevos espacios
La propuesta de JEEZ no se limita a la superficie del lienzo o del papel. La artista también ha explorado la posibilidad de trasladar este lenguaje visual a espacios arquitectónicos y urbanos, utilizando el muralismo como una forma de intervención artística en la vida cotidiana.
Su planteamiento consiste en imaginar obras que dialoguen con la arquitectura, la luz, los materiales y el cuerpo de quienes recorren un espacio. De esta manera, los túneles podrían dejar de ser únicamente imágenes contempladas desde el exterior para convertirse en experiencias espaciales capaces de modificar, aunque sea por un instante, la relación de las personas con su entorno.
Esta perspectiva amplía el alcance de su investigación y conecta la creación visual con la posibilidad de acercar el arte a la experiencia cotidiana.
Una obra abierta a múltiples interpretaciones
La participación de Jeannette Ezquerro en el Premio Arte que Inspira OCBAL pone en primer plano una propuesta que combina investigación, intuición y experimentación. «Los túneles infinitos» no busca ofrecer respuestas definitivas, sino mantener abierta la exploración y permitir que cada recorrido visual conduzca a nuevas preguntas.
En esta obra, entrar en un túnel significa aceptar lo desconocido, observar desde otra perspectiva y reconocer que siempre puede existir una nueva profundidad por descubrir.
Con más de veinte años de desarrollo, el proyecto continúa evolucionando como un lenguaje artístico personal que encuentra en el color, la forma y la libertad interpretativa sus principales recursos expresivos.
Sobre la artista: Jeannette Ezquerro es una artista visual venezolana conocida como JEEZ. Su trayectoria incluye exposiciones en Suiza, Suecia y otros espacios europeos.